Conversaciones incómodas: frases que te pueden ayudar.

Conversaciones incómodas: frases que te pueden ayudar.

Hablar también es una forma de cuidar.

Y sin embargo, qué difícil es a veces.

Conversaciones que incomodan, que remueven, que nos asustan porque tememos que nos alejen de la otra persona… O porque no sabemos cómo empezar sin que parezca un ataque. Pero hay algo que no siempre tenemos en cuenta: una charla incómoda no tiene por qué convertirse en una discusión. Cuando se hace desde el respeto, con calma y desde el deseo de conectar, también puede convertirse en un punto de encuentro.

En este artículo te proponemos varias frases para ayudarte en tres momentos clave de cualquier conversación difícil:

cómo empezar con cuidado,

cómo mantener la calma si se tensa,

y cómo cerrarla con respeto, incluso si no hay acuerdo.


Cómo empezar una conversación difícil

Dar el primer paso suele ser lo que más cuesta. Estas frases están pensadas para abrir un espacio de diálogo sin forzar, desde la honestidad y el cuidado mutuo:

“¿Es un buen momento para hablar de lo que ha pasado?”

“Siento que hay algo pendiente entre nosotros. ¿Podemos hablarlo?”

“Me gustaría aclarar las cosas. ¿Tienes ganas de hablar?”

“Sé que esto puede incomodarnos a los dos, pero para mí es importante hablarlo”.

“Lo que ha pasado me ha afectado y quiero entender también tu punto de vista”.

“No quiero que esto cree más distancia entre nosotros. Me gustaría que pudiéramos hablar, si te parece bien”.


Qué decir cuando la conversación se tensa

A veces las emociones suben, los nervios se activan o simplemente sentimos que estamos reaccionando más que respondiendo. Estas frases pueden ayudarte a pausar, respirar y volver a la calma:

“Gracias por decirme eso. Aunque me cuesta escucharlo, agradezco que seas sincero”.

“Necesito un momento para respirar y responder con calma. No quiero reaccionar de manera impulsiva”.

“Lo que dices tiene sentido pero necesito un momento para procesarlo”.

“Para mí, hablar de esto es una forma de cuidarnos. Incluso cuando es difícil".


Si la otra persona se pone a la defensiva

Cuando sentimos que el otro se cierra o se pone a la defensiva, no siempre es porque no le importe: a veces es miedo, dolor, agotamiento. Estas frases pueden ayudarte a mantener el vínculo sin empujar más:

“Parece que esto te ha dolido. ¿Te gustaría contarme qué parte te ha hecho sentir así?”

“Creo que no me he explicado bien. No quería que sonara como un ataque. ¿Te parece si lo intento decir de otra manera?”

“No era mi intención hacerte daño. Me importa entender tu punto de vista”.

“¿Te parece si paramos un momento y retomamos esto cuando estemos los dos más tranquilos?”


Cómo cerrar una conversación difícil

No todas las conversaciones acaban con una solución, pero todas pueden terminar con respeto. Aquí tienes formas de cerrar, tanto si fue un diálogo constructivo como si os habéis quedado en un punto difícil:

Si la conversación ha sido constructiva:

“Gracias por abrirte. Valoro mucho que podamos hablar así”.

“Aunque no lo hayamos resuelto todo, me alegra que hayamos podido hablarlo".

“Me alegro de que hayamos podido tener esta conversación”.

Si la conversación ha sido difícil o hay atasco:

“Siento que no estamos en el mismo punto. ¿Lo retomamos otro día?”

“Agradezco que lo hayamos intentado. Ahora necesito algo de espacio para ordenar lo que siento”.

“Gracias por escucharme, incluso si no llegamos a un acuerdo”.

“Siento que estamos dando vueltas sin llegar a un punto en común. Quizá nos vendría bien hacer una pausa o salir a despejarnos un rato”.

“Parece que estamos atascados. ¿Te parece si salimos a despejarnos y lo retomamos luego?”


Un consejo: antes de hablar, prueba a escribirlo

Muchas veces, antes de encontrar las palabras para decir algo difícil, necesitamos escucharnos a nosotros mismos. Escribir lo que sientes, lo que necesitas, lo que te preocupa puede ayudarte a ordenar tus pensamientos, regular tus emociones y preparar el terreno para una conversación más clara.

En el Diario Chōwa, encontrarás retos y ejercicios diseñados precisamente para eso: ayudarte a ver con más calma lo que está pasando dentro de ti antes de llevarlo fuera.

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